26 / 05 / 1863
26 de mayo de 1863, martes
Hamburgo, destino del viaje: Sneffels
«—Pero si estamos aún a 26 de mayo, y hasta fines de junio...
Carruaje de dos caballos
«A las cinco y media, se oyó fuera el rodar de un carruaje, deteniéndose en nuestra puerta un espacioso coche que había de conducirnos a la estación del ferrocarril de Altona... Después, los dos caballos, excitados por los silbidos del cochero, se lanzaron a galope por la carretera de Altona.»
Ferrocarril o locomotora de carbón
Barco de vapor

Goleta danesa
Hamburgo, destino del viaje: Sneffels
«—Pero si estamos aún a 26 de mayo, y hasta fines de junio...
—¿Crees, ignorante que es tan fácil trasladarse a Islandia? Si no te hubieses marchado como un necio, hubieras venido conmigo a la oficina de los señores Liffender y Compañía, donde habrías visto que de Copenhague a Reykiavik no hay más que una expedición mensual, el 22 de cada mes; y que, si esperásemos a la del 22 de junio, llegaríamos demasiado tarde para ver la sombra del Scartaris acariciar el cráter del Sneffels; es precise llegar a Copenhague lo antes posible para buscar allí un medio de transporte. Anda a hacer tu equipaje en seguida.» (Capítulo VII)
En la actualidad, como veis, el viaje que propone el profesor Lidenbrock nos llevaría 77 horas en coche. En 1863, siglo XIX, el automóvil no existía y los viajes debían hacerse en otros medios de transporte mucho más lentos y contaminantes.
A continuación os propongo un viaje en el tiempo a través de los que Axel y su tío nos presentan. Si pinchas en su nombre aparecerá información adicional.
Carruaje de dos caballos
«A las cinco y media, se oyó fuera el rodar de un carruaje, deteniéndose en nuestra puerta un espacioso coche que había de conducirnos a la estación del ferrocarril de Altona... Después, los dos caballos, excitados por los silbidos del cochero, se lanzaron a galope por la carretera de Altona.»
Ferrocarril o locomotora de carbón
«[...] De Altona, verdadero arrabal de Hamburgo, arranca el ferrocarril de Kiel que debía conducirnos a la costa de los Belt. En menos de veinte minutos penetramos en el territorio de Holstein.
A las seis y media, se detuvo el carruaje delante de la estación. Los numerosos bultos de mi tío, así como sus voluminosos artículos de viaje, fueron descargados, pesados, rotulados y cargados nuevamente en el furgón de equipajes, y, a las siete, nos hallábamos sentados frente a frente en el mismo coche. Silbó la locomotora y el convoy se puso en movimiento. Ya estábamos en marcha.»
Barco de vapor

«[...] Del buque de un modo tan detestable, que teníamos que perder un día entero. El vapor Ellenora no salía hasta la noche. Esta no prevista espera hizo que se apoderase del irascible viajero una fiebre de nueve horas, durante las cuales envió a todos los diablos a las administraciones de vapores y ferrocarriles, y a los Gobiernos que toleraban abusos semejantes.»
Goleta danesa
«[...] El día 2, a las seis de la mañana, nuestros inestimables equipajes se encontraban ya a bordo de la Valkyria. El capitán nos condujo a unos camarotes exageradamente pequeños, instalados bajo una especie de puente.
—¿Tenemos buen viento? —preguntó mi tío.
—Inmejorable —respondió el capitán Biarna—. Brisa fresca del Sudeste. Vamos a salir del Sund con todo el aparejo largo y el viento entre el través y la aleta.Algunos instantes después, largó al velacho, el juanete, los foques y la cangreja, y, después de largar las amarras, orientó convenientemente el aparejo y penetró a toda vela en el estrecho.»





Comentarios
Publicar un comentario